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| Agua por todos los costados |
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Nuevo concepto en ASENTAMIENTOS HUMANOS Hay en el mundo millones de personas que no están satisfechas con la forma de vida que llevan: La rutina diaria del trabajo, los bajos ingresos que no les permiten realizar sus sueños, el sistema social que los maniata y subyuga impidiéndoles desarrollarse como individuos, como seres humanos. En medio de esa maraña, la sociedad humana por el afán cotidiano y la presión del consumismo, se torna intolerante y agresiva con sus semejantes y pierde sensibilidad frente a su entorno. El medio ambiente se convierte en una mercancía que se usa y se desecha. Los recursos naturales se destruyen sin piedad y el deterioro de la calidad de vida de las personas se acelera. Dentro de ese marco, las voces de los ecologistas a menudo no dejan de ser solo eso: voces que predican en el desierto. Obras, realizaciones que convenzan y despierten la conciencia colectiva al punto de motivar a la acción decidida, son a lo sumo, casos aislados. Muy pocos líderes se interesan sinceramente en la conservación del medio ambiente y muchos lo utilizan solo como instrumento político para obtener beneficios personales. El Congreso Mundial de Energía Solar en Beijín 2007, dio prioridad al tema de los nuevos asentamientos humanos, su interacción con el medio ambiente y la calidad de vida de las personas que los habitan: concepción de ciudadelas o aldeas donde el ser humano es el objetivo principal y alrededor del cual gravita toda su actividad de vida: educación, trabajo, entretenimiento, interrelación con las demás personas y crecimiento personal; todo bajo el contexto de una sociedad que avanza dentro del marco del DESARROLLO SOSTENIBLE. Hasta ahora, las viviendas y construcciones ecológicas han sido vistas casi como una utopía o como sueños a futuro para generaciones venideras. Proveer vivienda decente a la población ha sido un reto inalcanzable para la mayoría de los gobiernos en el mundo. Porque no se ha visto este derecho humano como lo que es: un derecho, sino como un negocio o un bien para manipular a la población especialmente a aquellos carentes de recursos económicos. La vivienda debe dejar de ser un negocio, al menos para el grueso de la población de medios y bajos ingresos. El 70% del valor de una vivienda es utilidad para entidades financieras y constructores. Los costos en publicidad para vender los complejos urbanísticos pueden representar más de un 20% del valor total de la vivienda. Los costos financieros de los préstamos de vivienda hacen que el comprador pague 3 y más veces el valor real de su propiedad, esclavizándolo prácticamente de por vida, tanto a él como a su familia. Atrapados en éste círculo vicioso los jefes de hogar deben emplear más horas de trabajo para proveer de vivienda a su familias, limitando por lo tanto el tiempo de compartir con los suyos, con las graves secuelas de hijos desatendidos y desunión familiar. El impacto ambiental que producen las viviendas bajo los laxos códigos ambientales actuales es impresionante: mal aprovechamiento de las aguas, contaminación de los ríos; empleo ineficiente e inadecuado de energía no renovable o contaminante (gas, carbón leña). Ante éste panorama se han venido creando en el mundo movimientos ecológicos que están haciendo la diferencia: Equipos conformados por profesionales en diferentes campos: arquitectos, ingenieros ambientales, veterinarios, agrónomos… están diseñando Granjas Ecológicas Autosuficientes que aun se ven como atractivos turísticos. Canarias por ejemplo tiene dentro de sus actividades turísticas la visita a la Granja Eco al sur de Tenerife. Japón ya tiene 200 mil hogares que cultivan sus propias hortalizas. Hasta New York, ejemplo de hábitat urbano, está organizando concursos para escoger un diseño de granja ecológica urbana. En Europa se cuentan 130 mil granjas orgánicas y van en aumento. Nuestra propuesta es concreta: Diseñar y construir la primera Eco-villa rural autosuficiente de Colombia, con impacto ambiental cero. De acuerdo a estudios realizados por Hogares Juveniles Campesinos, 4 hectáreas son suficientes para alimentar y sostener a una familia típica. Nuestro modelo contempla la construcción de una cómoda vivienda rural auto energética:
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